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La filosofía es un virus


La filosofía es un virus, una flor salvaje del caserón entre la niebla, calma con humo agradable. Hipnosis. Ave pintada de Marmoid, congelación del agua de colores, ligamaza en la parte superior de la cáscara de huevo, síncope y fusión del vapor de la mandarina, la satisfacción del caramelo y la chispa del enojo. Aclamación.

Mirada a lo alto, donde duermen las estrellas.

Tranquilo y afortunado martes ferroviario, imágenes del mar, una cápsula, una joya, el quemazón latente, arde la pintura de la flor del cielo, caja tranquila de Proust, próspero atardecer devorado por los bichos..

Segmento del trópico. El bosque somnoliento del paraíso, las cerezas derretidas en tu sexo y la seducción desnuda, esa zona tórrida, brillante. La ninfa de alquiler deslumbra cual visión violeta.

La mentira tiene largos dedos, otro sueño azul salvaje, despertaré para contarlo.

Enfoque de sus pechos grandes bajo la onda. Granos de paranoia, musgo negro, alma como huracán, naranjas amargas, vestido perfumado, perfil imaginado dentro de las chimeneas. Levantando arenales, cavando surcos de falsedades, simulando encuentros fingidos, montajes y despropósitos.

Ve, sonríe y espérame negra habitante de mis desdichas, descuidaré los detalles de este instante armórico, pálido hechizo, crepúsculo perfumado de tu pasado, por otras vidas, otros tópicos, otros virus.

Félix Menkar


Las palabras nadan






















Lengua y risa. Asume dieciséis palabras cortitas y una frase inconexa durante la comida. Bocas incrustadas que desatan los recuerdos, aceituna de la asfixia, gusanos de ceniza. Amor a fuego lento, pensamiento húmedo, deshielo de gravedad. Los paseantes me hablan al oído, insinúan revelaciones de una diosa perturbada. Aquellos que duermen se lo están perdiendo. Espantar las moscas. Sus ojos miopes desnudando cuerpos tipográficos, ratoneras aptas para organismos encendidos. Infinita caída hacia arriba. La sangre se evapora en un jardín de espejos. La memoria nos condena. Ojos y risa, fresca escarola con flores en la ropa. Matriz del viento, crujido y dolor, profanador del territorio, manipulación y empuje. Un roce, un susurro, una risa: las palabras nadan.
Félix Menkar. Noviembre 2007

Los pacifistas que apilen los cadáveres.


Hubo un tiempo singular en que permanecimos alejados de la estética del realismo documental, ajenos a los experimentos del clímax cerebral, adaptación social para extranjeros del alma. Ciudadanos, naúfragos multiculturales sin esperanza cierta.

!! Los pacifistas que apilen los cadáveres !!.

Maliciosa teología del poder, recorte de la adaptación humana, giro antropológico: la palabra contra el sacrificio. Ansia insaciable de exotismo, cabellera suave que reluce tras el escenario, el viaje interior, simbólico, excelso, reflejo de un cielo brutal de primavera, ninfas, sirenas aullando en barreños de locura. Digresiones defensivas. Aplicar la ley del silencio. La lucidez está coja sin el humor. Frente al vacío cada minuto cuenta, nos salva la alegría.

Félix Menkar